Volver a todos los Boletines

La misa estacional, dominada toda ella por el canto de la Pasión, se celebra hoy en la basílica de San Juan de Letrán. En la epístola subraya san Pablo el abatimiento voluntario de Cristo hasta la humillación suprema de la muerte en cruz. Mas con ello ha rescatado al mundo y se remonta al cielo llevando tras de sí a todos los hombres.
Sus sufrimientos son el precio de su triunfo y de nuestra redención. La Iglesia, al tiempo que nos recuerda la Pasión del Salvador, deduce sus enseñanzas. Nosotros debemos humillarnos como él y compartir sus sufrimientos, si queremos participar de su resurrección
Desde el Escritorio del Párroco
Hoy iniciamos la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos que nos presenta con la temática principal de estos días tan solemnes. El ramo bendito que tenemos en la mano representa la realeza de Nuestro Señor. Cuando el culto fue restablecido en el templo en los tiempos de los Macabeos y después de la profanación, encontramos este detalle:
Entraron en ella con alabanzas y palmas…” (1 Mac 13,51)
Entonces la palmera significa victoria, y el hecho de recibir a Nuestro Señor en esta manera, si también incluimos el detalle de que entra montado sobre un asno cumpliendo con la profecía de Zacarías
Alégrate sobremanera, hija de Sión… He aquí que tu rey viene a ti, justo y salvador; humilde, y montado sobre un asno.” (9,9)
Entonces sabemos que algo mucho más profundo está sucediendo aquí. Además le aclaman como Hijo de David, el cual es una referencia muy clara a las profecías de 2 Samuel capítulo 7 donde Dios le promete al rey David que un Hijo suyo reinará para siempre. Además es muy misterioso, porque en otros lugares dicen que Jesús viene de Nazaret y por eso no puede ser el Mesías porque el Mesías tiene que venir del linaje de David cuya ciudad natal es Belén.
La palmas también tiene otra referencia muy interesante. Para la celebración de la fiesta de tabernáculos, también fueron importantes. "Tomaréis… ramas de palmera… y os regocijaréis delante del Señor” (Lev 23,40). Esta fiesta celebraba la liberación de los judíos de Egipto y sus 40 años en el desierto. En ese tiempo no estaban solos, porque llevaban con ellos la presencia de Dios en el tabernáculo. Entonces esta fiesta también implicaba la esperanza para la llegada de la verdadera presencia de Dios en medio de su pueblo con la liberación mesiánica.
Por eso cuando le dicen a Jesús que callara al pueblo responde diciendo que si estos se callan las misma piedras van a gritar. Como los Macabeos purificaron el templo para restaurar el verdadero culto de Dios, Jesús viene para purificar el culto pre-figurativo y en sí inútil (porque todos los sacrificios de la ley antigua nada más prefiguran el verdadero de Cristo) con el sacrificio de su vida en la Cruz que instituye el único culto ahora aceptable a Dios que es el Santo Sacrificio de la Misa que perpetua su inmaculado sacrificio en Calvario.
En el momento de Domingo de Ramos todo queda todavía escondido de la mayoría de las personas porque el modo de victoria de este rey es muy distinta que las expectativas del pueblo. Nuestro Rey reina desde la cruz entonces aunque hoy entra con exaltación en Jerusalén, este mismo día tendrá que huir otra vez de la ciudad porque las autoridades quieren matarlo y en unos días más la misma gente que hace estos gestos proféticos durante su entrada triunfante en Jerusalén, serán los que clamarán por su muerte.
Nosotros somos capaces de lo mismo. Podemos alabarlo como rey externamente, sin que haya un verdadero reconocimiento en el corazón. Cuando Jesús empieza a pedirnos sacrificio y quiere que cambiemos nuestros criterios e insiste que nos entreguemos totalmente a Él abandonando todo nuestro orgullo, es cuando nos choca demasiado y entra nuestra rebeldía. Aunque amamos las ceremonias de Semana Santa, puede ser que un rey crucificado sigue siendo algo que nos cuesta mucho aceptar.
Que procuremos vivir estos días santos con mucho recogimiento, haciendo el sacrificio de acudir a los oficios y actividades en la medida posible. La iglesia nos da esta semana casi como un retiro para contemplar y vivir los misterios más importantes de nuestra fe. Que produzcan grandes frutos en cada uno de nosotros y en nuestra comunidad para que podamos vivir la gloria de Pascua habiendo una nueva y profunda conversión interior.
A que no sabías que…
El Orate fratres y el Suscipiat
Después de rezar el Suscipe Sancta Trinitas, el sacerdote besa el altar y se vuelve hacia el pueblo en sentido horario, diciendo Orate, fratres mientras abre y cierra las manos. Completa la oración mientras continúa su movimiento en sentido horario, terminando ambas cosas al mismo tiempo. Cuando ha terminado, se dice la oración Suscipiat.
El Orate fratre se traduce:
Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios Padre todopoderoso.
El Suscipiat se traduce:
Que el Señor reciba el Sacrificio de tus manos, para alabanza y gloria de su Nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Adrian Fortescue y otros rubricistas identifican tres tonos de voz en una Misa rezada: en voz alta, audible pero baja, y “silenciosa” (en susurro). En una Misa rezada, el sacerdote dice en voz alta las dos palabras Orate fratres, mientras que el resto se dice de manera audible pero en voz baja. Aunque no está en las rúbricas, es costumbre que el sacerdote diga la última palabra de la oración, omnipotentem, un poco más fuerte para que quien responde sepa cuándo comenzar el Suscipiat.
Quién dice el Suscipiat en respuesta depende del tipo de Misa que se celebre. En una Misa solemne, lo dice el diácono; si no ha regresado a su lugar a tiempo, el subdiácono dice la oración por él. En una Missa cantata o Misa cantada, si hay maestro de ceremonias, él la dice; si no lo hay y solo hay dos monaguillos, ellos la dicen. En una Misa rezada, el Suscipiatlo dicen los monaguillos y/o la congregación. Si hay un solo monaguillo y por alguna razón no puede responder, o si no hay monaguillo y el sacerdote está solo, el sacerdote dice él mismo el Suscipiat, cambiando “de tus manos” (de manibus tuis) por “de mis manos” (de manibus meis).
El Orate fratres se dice o se usa de manera diferente el Viernes Santo y durante una Missa coram Sanctissimo, es decir, una Misa durante la cual el Santísimo Sacramento está expuesto sobre el altar. El Viernes Santo, después de terminar el In spiritu humilitatis (no el Suscipe Sancta Trinitas), el sacerdote besa el altar, hace genuflexión, se vuelve en sentido contrario a las agujas del reloj hacia el lado del Evangelio, dice Orate fratres y regresa por el mismo lado sin que se dé respuesta. En una Missa coram Sanctissimo, dado que sería irrespetuoso dar la espalda al Señor y Rey, el sacerdote se vuelve en sentido horario como de costumbre, pero no completa el giro; más bien regresa en sentido contrario a las agujas del reloj hacia el altar, como hace en el Dominus vobiscum.
Formación Espiritual
El sentido de la vida monástica - Louis Bouyer
Louis Bouyer fue uno de los teólogos más agudos y desconocidos del siglo XX. Una de sus obras más relevantes es la Introducción a la vida monástica, en la que se expone la espiritualidad cristiana con una fuerza y una claridad que se conjuga perfectamente con la síntesis que sólo un hombre sabio como el autor es capaz de realizar.
El libro echa luz a la espiritualidad del cristianismo que muchas veces fue opacada por los autores posteriores a la Contrareforma y por aquellos que son buenos representantes de los aspectos más decadentes de la devotio moderna.
Como el mismo autor afirma, se trata de un libro dirigido primariamente a los monjes, pero “pero hay que decir que se dirige, al mismo tiempo, a todo cristiano. Si es verdad que el llamado: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” apunta, de una u otra manera, a cualquiera que quiere ser hijo de Dios, se puede invertir lo que acabamos de decir. En toda vocación cristiana hay un germen de vocación monástica. Se puede desarrollar más o menos; su desarrollo mismo puede tomar muchas formas diferentes. Pero este germen no podría ser ahogado sin que sucumba con él el germen propio de la vida en Jesucristo. No se puede, en efecto, ser hijo de Dios sin escuchar en lo más profundo de su corazón la voz que nos grita: “Venid al Padre”, sin estar preparados a responder con un sacrificio total”.
Formación Intelectual
Cinco defensores de la fe y la razón - Richard Bastien
Ensayo que reúne el pensamiento de cinco autores de habla inglesa de gran influencia en la actualidad. A los cinco les une un denominador común: su oposición al dogma modernista que rechaza todo vínculo entre fe y razón, y su compromiso de ofrecer una explicación.
Literatura
Una familia de bandidos en 1793 - Marie de Sainte-Hermine
Resulta difícil no emocionarse varias veces al sumergirse en esta narración -a medio camino entre la novela de aventuras y el relato autobiográfico-, atribuida en un principio a Jean Chaurrau, el jesuita que la llevó a la imprenta. Sin embargo, en las últimas ediciones francesas es más común, y más justo, encontrar el nombre de María de Sainte-Hèrmine como autora. Ella misma explica en las primeras páginas el lente que le movió a escribirla: dar a conocer a sus descendientes los beneficios con los que Dios ha colmado a su familia "beneficios amargos, sin duda, pero preciosos a la vez". Es uno de sus nietos quien entrega el manuscrito a Chaurrau con la autorización para publicarlo. El conmovedor testimonio de Sainte-Hèrmine nos muestra el Terror de la revolución más allá de la conocida barbarie parisina, porque los cantores de La Marsellesa también perpetraron el primer genocidio moderno, masacrando a toda una región que se resistía a convertirse en esclava de las nuevas ideas. El episodio se llama la Guerra de Vandea (la Vendée) tomando el nombre de la región insurrecta, y "bandidos" llamaron a aquellos nobles y campesinos que se bordaron en las camisas el Sagrado Corazón con una divisa antigua, Dios y el Rey, es decir, lo más proscrito de la Francia revolucionaria. Este libro es la terrible historia de una familia de aquellos memorables bandidos.
Contacto del Apostolado de Guadalajara
Donativos | Donorbox
No podríamos realizar nuestra misión sin su ayuda.
Fieles a la Tradición de la Iglesia. "Ad Maiorem Dei Gloriam"
Copyright © 2026 FSSP en México A. C.





