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Domingo In Albis

Domingo de Quasimodo, Domingo in albis, Pascuilla: tres nombres que se dan a este domingo, el primero por razón del introito: el segundo, por alusión a las blancas vestiduras de los neófitos; el tercero, por cerrar la octava de Pascua.

Durante toda la semana lucían los neófitos la vestidura blanca de su bautismo. Ayer solían abandonarla; pero hoy la Iglesia les conjura a que prolonguen en sí mismos las fiestas pascuales permaneciendo fieles a las gracias que en ellas han recibido (colecta).

Renovados también nosotros, en nuestra vida de bautizados, por la celebración pascual, escuchemos la apremiante invitación de la Iglesia. Ella se dirige a nosotros de la misma manera que a los que acaban de entrar en las milicias cristianas.

Ciertamente, no estamos solos ni sin ayuda en la vida que hemos abrazado. La Iglesia confirma nuestra fe y alimenta nuestras almas con "la leche pura de su doctrina» y con la  Eucaristía.

Desde el Escritorio del Párroco

Este martes vamos a dar inicio a otra tanda de pláticas pre matrimoniales. Estas clases están pensadas principalmente para los que quieren casarse. Es una clase doctrinal sobre la moralidad y teología del matrimonio que luego es complementada por otras sesiones individuales con las parejas para completar su preparación para recibir el sacramento del matrimonio. Se pueden inscribir aunque su boda todavía está pensado para más adelante para maximizar el tiempo que tienes para leer el material y aprovechar estas enseñanzas. Las clases están abiertas también para todos los matrimonios y recomiendo enfáticamente que todos los matrimonios en nuestra comunidad tomen la oportunidad de fortalecer su matrimonio a través de esta formación.

 

Sabemos que en nuestro días la formación católica está muy deficiente para un gran porcentaje de católicos y tal vez no hay otro aspecto de la vida donde los daños se esclarezcan más que en la vida matrimonial. Muchos se casan simplemente porque dicen que se quieren, pero presentan muy poca atención a lo que es el sacramento del matrimonio como medio de santificación y apostolado, por así decirlo, hacia la iglesia y el mundo.  Entonces, para muchos su preparación ha sido un par de pláticas tal vez principalmente sobre medios naturales para evitar hijos y luego el papeleo que requiere la presentación. Puede ser que en muchos casos el matrimonio civil tiene requisitos más exigentes.

 

En las clases que tendremos enseñamos los orígenes bíblicos del matrimonio y la visión espiritual que la iglesia nos enseña para el matrimonio que explica San Pablo cuando dice que el matrimonio es una imagen del amor que Cristo tiene para su iglesia. Explicamos cómo esta realidad dota el sacramento con perfecta indisolubilidad. Como Cristo nunca puede dejar de amar y ser leal a su iglesia y la iglesia nunca puede dejar de obedecer a Cristo, también el matrimonio cristiano nunca se disuelve en esta vida. Para lograr un fin tan exaltado, es necesario el espíritu de generosidad y sacrificio. Solo sobreviven los matrimonios y logran reflejar esa realidad divina cuando hombre y mujer están comprometidos a amar especialmente por medio del sacrificio, no buscan el provecho propio sino sobre todo el bien del otro incluso al costo de su propia comodidad y hasta su propia vida.

 

Aprenderemos qué enseña la iglesia sobre la jerarquía en el matrimonio. Dios puso orden en toda la creación y el matrimonio no es diferente. Hay autoridad y necesidad de obediencia y servicio. Nuestro mundo ha confundido el orden establecido por Dios a raíz del feminismo y el espíritu revolucionario y egoísta que ha afectado a todos a un grado u otro. Solo sometiendonos al plan de Dios encontramos paz y felicidad.

 

Y hablando del plan de Dios, también dedicaremos atención a las enseñanzas de la iglesia sobre procreación y sexualidad. Es muy importante recordar que la doctrina de la iglesia que no ha cambiado nunca insiste que hay tres fines principales del matrimonio ordenados en una jerarquía de importancia. Principalmente el matrimonio es para la procreación y educación del prole. Por eso ningún tipo de anticoncepción o esterilización puede ser permitido jamás. Que lástima escuchar algunas personas decir que un sacerdote dio permiso para usar anticonceptivos o para esterilizarse cuando en realidad ni Dios puede dar "permiso" porque estas verdades pertenecen a la ley natural inviolable. Hijos tienen que ser aceptados con generosidad y incluso para usar métodos naturales, como enseña el Papa Pablo VI en Humanae Vitae, hay que haber una razón suficientemente grave para permitir la intención temporalmente para no concebir más hijos. Una vez procreando, los matrimonios están obligados a formar sus hijos, sobre todo en cosas espirituales para que puedan lograr el fin principal de su existencia, la salvación del alma.

También el matrimonio es para la unión y apoyo mutuo de los esposos, cada uno buscando ayudar al otro alcanzar el cielo y ese compromiso ayuda a lograr el fin principal, que es la crianza de los hijos. También este fin se relaciona al bien del matrimonio que es la fidelidad de los esposos que guardan entre sí perfecta castidad matrimonial. En tercer lugar, el matrimonio es remedio para la concupiscencia. Por eso ni el esposo ni la esposa se pertenece sino pertenece al cónyuge y no es lícito negar el débito matrimonial cuando es pedido legítimamente. El matrimonio santo no es para dar licencia a la lujuria o hedonismo, sino para dirigir nuestras pasiones hacia un propósito alto y santificador. Para poder hacerlo, es sumamente necesario que los jóvenes son formados en la virtud de castidad desde una tierna edad para que puedan dominar sus pasiones desordenados a favor de un amor sublime en el matrimonio cristiano que encamina la pareja hacia el amor de Dios, que es el único amor que satisface los anhelos del corazón humano.

 

Ojalá que muchos puedan asistir a estas clases en línea para que los matrimonios se renueven cristianamente y para que más familias se formen que verdaderamente buscan la santidad.

A que no sabías que…

El Orate fratres y el Suscipiat

Hablábamos acerca de tres puntos de interés en estas oraciones y en nuestro comentario pasado hablábamos de la frase “meum ac vestrum”. Ahora continuamos nuestro comentario.

En segundo lugar, sacrificium. ¿A qué sacrificio se hace referencia? Como hemos visto en artículos anteriores, el rito del Ofertorio en la tradición litúrgica apostólica, tanto en Oriente como en Occidente, se entiende correctamente no como una mera preparación de las ofrendas, sino como la primera etapa del Santo Sacrificio Eucarístico y como una anticipación de ese Sacrificio. Y así, podemos preguntarnos si el sacrificio en cuestión es el que ya se ha ofrecido hasta ahora, o el que será ofrecido dentro de poco durante el Canon. Maestros de nuestra tradición, como el P. Martin von Cochem (1630–1712) y san Leonardo de Porto Mauricio (1676–1751), interpretan que el sacrificio es el que ha de realizarse mediante la transubstanciación. Y ciertamente tienen razón, pues hay un solo sacrificio de la Misa, que consiste en la transformación de la materia terrena —producto del trigo y de la vid— en la divina Carne de Nuestro Señor. Pero, dada la importancia que se atribuye a la presencia de los fieles durante el rito del Ofertorio (si lo pierden, no han “asistido a Misa” ni cumplido con su obligación dominical), sería reduccionista pensar en el “sacrificio” en este punto de la Misa como algo meramente futuro. El sacrificio del sacerdote y el nuestro, cuando se pronuncia el Orate fratres, ya ha comenzado y avanza hacia su culminación numinosa.

En tercer lugar, utilitatem. Algunas traducciones favorecen “beneficio” como equivalente correcto, y aciertan en su juicio. A primera vista, “utilidad” o “uso” parecerían la opción más obvia, pero el problema es que el mundo angloparlante y la modernidad ha sido marcado por la filosofía utilitarista de Jeremy Bentham y John Stuart Mill, la cual privilegia todo aquello que resulta útil para la obtención hedonista de la felicidad, incluso, quizá, actos manifiestamente injustos. El uso de utilitas en esta oración, en cambio, remite a la clásica distinción agustiniana entre uso (utor) y disfrute (fruor). Para san Agustín, solo Dios es aquello que debe ser disfrutado, y lo útil es aquello que (de acuerdo con su ley, por supuesto) se utiliza en orden a ese disfrute. Mientras que el utilitarismo del siglo XIX intenta alcanzar la felicidad desde abajo hacia arriba (buscando en todo aquello útil que le ayude en el camino), la teología agustiniana contempla la vida desde arriba hacia abajo, poseída por el amor y el gozo de Dios, que sitúa todos los bienes temporales en su verdadera (y útil) perspectiva.

Esta perspectiva celestial, en contraste con la terrenal y grosera, se percibe en el Suscipiat. El Sacrificio es, ante todo, para la alabanza y gloria del nombre de Dios, pase lo que pase, y solo de manera secundaria es para nuestro beneficio. Ese “secundariamente” se ve reforzado por la adición de quoque (“también”) en la oración, que rara vez se traduce, aunque debería hacerse. Es como si el Suscipiat dijera: “Que Dios sea glorificado por sí mismo (disfrute). Ah, y también para nuestro beneficio (uso), que en el arrebato del amor apenas viene a la mente como un pensamiento secundario.”

Recomendaciones de lectura mensual

Recomendaciones de lectura mensual

Formación Espiritual

Mirar a Cristo  - Joseph Ratzinger/ Benedicto XVI

El presente texto, en el que se recogen las lecciones impartidas por Joseph Ratzinger sobre las tres virtudes teologales en unos ejercicios espirituales constituye, en palabras del actual papa emérito Benedicto XVI, «una unión entre filosofía, teología y espiritualidad que puede ser fecunda y ofrecer nuevos puntos de vista».

Para la elaboración de sus contenidos, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se apoyó en el trabajo de reflexión sobre la Fe, la Esperanza y la Caridad llevado a cabo por Joseph Pieper, ampliando con los planos teológico y espiritual la exposición filosófica realizada por el pensador alemán.

Formación Intelectual

La fe y la razón: sermones universitarios - San John Henry Newman

«¿Por qué motivo, en el juicio cotidiano de los hombres, la fe es contraria a la razón, o irracional?» Esta pregunta, formulada por el propio Newman en el prólogo de una de las primeras ediciones de estos Sermones Universitarios, indica cuál es el objetivo central de los textos recogidos en esta obra: exponer a sus lectores la relación profunda entre la fe y la razón en una sociedad en la que tal relación estaba ya abiertamente en entredicho.


Escritos entre 1826 y 1843, coincidiendo con los años en los que Newman ejerció como presbítero anglicano, estos Sermones permiten observar con claridad la evolución del pensamiento de su autor en este importante periodo de su vida. Posteriormente, en 1872, mucho tiempo después de su conversión al catolicismo, Newman hizo una revisión de los textos cotejándolos con la doctrina católica, y comprobó con alegría que no tenía que retractarse de nada de lo que en ellos había escrito: «Pienso que son en su conjunto lo mejor que he escrito, y no puedo creer que no sean católicos, ni que dejarán de ser útiles».


El último sermón, escrito dos años antes de su ingreso en la Iglesia católica, perfila ya su teoría sobre el desarrollo doctrinal, con la que resolvería sus dudas respecto a las «corrupciones» del catolicismo romano, haciendo posible su acercamiento definitivo a él.

Literatura

Retorno a Brideshead - Evelyn Waugh

El retorno de Charles Ryder a Brideshead —la elegante mansión de lord Marchmain, convertida ahora en cuartel— devuelve a su memoria aquellos tiempos, anteriores a la guerra, en que paseaba embelesado por sus hermosos jardines y salones y se dejaba sucumbir al hechizo de sus singulares habitantes. En realidad, nunca pudo Charles librarse de su ambigua amistad con el inquieto Sebastian, ni de su obsesivo amor por la hermana de éste, lady Julia, ni de la oscura y contradictoria fatalidad que dejó marcada para siempre la atribulada vida de los Marchmain con su huella de drama y desvarío.

Retorno a Brideshead, una de las novelas más importantes de la aclamada obra del célebre escritor inglés.

Fraternidad Sacerdotal San Pedro Guadalajara

Fieles a la Tradición de la Iglesia. "Ad Maiorem Dei Gloriam"

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