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IV Domingo después de Pascua
Sedes Sapientiae - La Conclusión del Prefacio - Pregunta sobre la Intimidad en el Matrimonio - San Ángel de Sicilia - Nuevas Recomendaciones de Lectura Mensual
Sedes Sapientiae - La Conclusión del Prefacio - Pregunta sobre la Intimidad en el Matrimonio - San Ángel de Sicilia - Nuevas Recomendaciones de Lectura Mensual
Los últimos domingos después de Pascua continúan cantando la gloria de Cristo y las alegrías de su Resurrección. En la misa de hoy llaman la atención el introito y el júbilo exultante del ofertorio, una de las melodías más bellas del canto gregoriano.
Al acercarse la Ascensión y Pentecostés nos advierten los Evangelios que Jesús está preparando a sus discípulos para su partida definitiva, con el anuncio del envío del Espíritu Santo. Él será para ellos, luz, fuerza y apoyo. Esta enseñanza sobre la misión del Espíritu Santo vale tanto para nosotros como para los Apóstoles.
A Él se ha confiado la dirección de la Iglesia, de la que es inspirador y guía, así como es también para todo fiel «bautizado en el agua y en el Espíritu» la fuente misma de la vida cristiana. Por su papel permanente en la Iglesia prolonga el Espíritu Santo la obra de Cristo y da testimonio de Él.
Desde el Escritorio del Párroco
Hoy tendremos una presentación sobre Sedes Sapientiae, un apostolado de nuestra comunidad dedicado a la educación de los niños en la tradición católica. Es un colegio híbrido centrado en la tradición y la liturgia, con el objetivo de educar a las futuras generaciones no solamente en la fe, sino también en la sabiduría perenne. De verdad es una herramienta que todas las familias deben considerar, porque en muchos aspectos las crisis que vivimos son crisis de formación y una tendencia a deshumanizarnos. Pero como dice el gran educador John Senior:
«Ningún sistema educativo puede ser sólido si ignora el destino eterno del hombre».
Sedes Sapientiae no es la única manera de lograr una educación sana, pero sí aporta tres elementos muy valiosos:
La visión correcta y clásica de los propósitos de la educación
Una comunidad unida en la misma misión que fortalece la labor educativa
El vínculo con la liturgia y la tradición católica
Hay muchos libros escritos sobre la filosofía de la educación y aquí no habrá espacio para explicar todo a detalle. Sin embargo, quiero ofrecerles una pequeña reflexión sobre qué es la educación. La realidad es que llevamos varios siglos en los que la visión de la educación ha sido profundamente distorsionada porque hemos rechazado el destino sobrenatural del hombre. El individuo debe ser educado principalmente para servir a la sociedad y ser útil. Pero como dice San John Henry Newman:
«La ampliación de la mente es el verdadero fin de la educación».
La inteligencia debe ser formada y ensanchada porque está orientada hacia la verdad y, como explica el padre Antonin-Gilbert Sertillanges:
«Toda verdad proviene de Dios».
Al conocer la verdad y reconocer su origen divino, llegamos a ser más humanos y, por ende, más felices.
Por eso dice John Senior:
«El fin de la educación es la felicidad».
Pero ¿cuántos de nosotros tenemos una experiencia de educación muy distinta de la que aquí proclama Senior? Y más aún, ¿cuántos de sus hijos podrían decir que educarse les hace felices? ¿No es normalmente todo lo contrario?
Cada vez más padres están reconociendo que hay algo deficiente en nuestro sistema educativo. Tal vez quieren salvar a sus hijos de las muchas malas ideologías, y eso está muy bien. Pero al hacer eso, ¿qué alternativa proponen? No educar no es una opción, porque el ser humano, muy distinto de todos los demás animales, requiere la formación de su intelecto, su voluntad y sus pasiones durante mucho tiempo. De hecho, la educación es un proyecto de toda la vida. Las bases que ponemos en la infancia son factores determinantes, en muchos casos, del tipo de vida que una persona llegará a vivir, y eso es independiente de las habilidades intelectuales o de las circunstancias económicas. La cuestión es si la persona será solamente una pieza en la máquina o si despertará su capacidad de enamorarse de la verdad, del bien y de la belleza.
Una buena educación, que por supuesto tiene a Dios en el centro, no consiste simplemente en evitar lo inmoral o en darles a sus hijos muchos libros de santos, aunque eso también es muy importante.
Otra vez dice John Senior:
«Los antiguos comprendían que la educación es, en esencia, la formación del alma».
El alma anhela conocer la verdad como la conoce Dios: la verdad en su plenitud y no solamente datos aislados. La sabiduría es la huella eterna del Arquitecto divino y, como explica Senior:
«El asombro es el principio de la sabiduría».
Newman, en La idea de la universidad, explica qué tan importante es vivir en una comunidad que cultiva la vida intelectual y los valores cristianos para educar bien. Tenemos que entablar esas conversaciones con el prójimo para poder, como explica el padre Edward Leen, capacitarnos para entrar en la conversación de la tradición con las mentes más brillantes de todos los tiempos.
Y el Papa Benedicto XVI explicó, en varios discursos muy interesantes, que cuando entendemos que la verdadera educación abarca a toda la persona, comprendemos que el culmen de toda educación debe ser la liturgia: la obra más perfecta realizada en este mundo y la que vincula al hombre con su destino eterno.
Luego les puedo recomendar varios libros que profundizan estas ideas. Para comenzar les dejo dos:
La Belleza en la Palabra: Repensar las bases de la educación
por Stratford Caldecott
y
La abolición del hombre
de C. S. Lewis.
Ambos se pueden encontrar en Amazon.
Les dejo también un extracto de otro libro, ¿Qué es la educación verdadera? de Edward Leen (aún no disponible en español), que explica la transformación de paradigma que necesitamos lograr:
La educación debe desarrollar las capacidades de la mente, la imaginación y el cuerpo que permitan adquirir con facilidad y prontitud lo necesario para ejercer una vocación más adelante en la vida. La persona debe recibir una formación en los principios de la vida económica para que pueda desempeñar su papel como ciudadano en la construcción de un orden social justo.
Estos elementos, sin embargo, distan mucho de ser los más importantes.
«Cuando el hombre ha alcanzado la independencia económica, se le presenta ante sí la gran obra a la que es llamado por el Autor de su ser y por los impulsos de su propia alma. Dios le exhorta a alcanzar una vida humana excelente. Él mismo aspira a una vida que sea eminentemente satisfactoria y gratificante. Dios le exhorta a buscar la felicidad incluso en este mundo. Él mismo desea ardientemente alcanzar la felicidad incluso a través de las experiencias que se encuentran en este lado de la tumba».
Esto se logra armonizando su visión de lo que constituye esta excelencia con la visión de Dios sobre este asunto. La tarea principal del educador es utilizar todos los los medios a su alcance para lograr esta armonía.
Un hombre está educado cuando piensa en la vida humana tal como la piensa el Autor de la vida humana.
Está más educado cuando puede apreciar las emanaciones de la belleza del Artista Supremo y las imitaciones de esa belleza que provienen del genio creativo del hombre.
Está aún más educado cuando puede expresar la verdad que ha captado con palabras o mediante una expresión adecuada de esa belleza en materiales plásticos.
La perfección de la educación se alcanza cuando sumamos a la comprensión de la verdad y a la apreciación de lo bello la aplicación de la voluntad para ajustar el comportamiento a los cánones de lo verdadero y lo bello.
Porque ser feliz es simplemente vivir excelentemente, como corresponde a un hombre vivir. Un hombre vive como le corresponde cuando vive según la razón, según ideales adecuados y según una naturaleza emocional y estética sometida a la razón; y, como corresponde a un hombre cristiano, cuando esos ideales están iluminados por la luz de la fe.
Hoy tendremos una presentación sobre Sedes Sapientiae, un apostolado de nuestra comunidad dedicado a la educación de los niños en la tradición católica. Es un colegio híbrido centrado en la tradición y la liturgia, con el objetivo de educar a las futuras generaciones no solamente en la fe, sino también en la sabiduría perenne. De verdad es una herramienta que todas las familias deben considerar, porque en muchos aspectos las crisis que vivimos son crisis de formación y una tendencia a deshumanizarnos. Pero como dice el gran educador John Senior:
«Ningún sistema educativo puede ser sólido si ignora el destino eterno del hombre».
Sedes Sapientiae no es la única manera de lograr una educación sana, pero sí aporta tres elementos muy valiosos:
La visión correcta y clásica de los propósitos de la educación
Una comunidad unida en la misma misión que fortalece la labor educativa
El vínculo con la liturgia y la tradición católica
Hay muchos libros escritos sobre la filosofía de la educación y aquí no habrá espacio para explicar todo a detalle. Sin embargo, quiero ofrecerles una pequeña reflexión sobre qué es la educación. La realidad es que llevamos varios siglos en los que la visión de la educación ha sido profundamente distorsionada porque hemos rechazado el destino sobrenatural del hombre. El individuo debe ser educado principalmente para servir a la sociedad y ser útil. Pero como dice San John Henry Newman:
«La ampliación de la mente es el verdadero fin de la educación».
La inteligencia debe ser formada y ensanchada porque está orientada hacia la verdad y, como explica el padre Antonin-Gilbert Sertillanges:
«Toda verdad proviene de Dios».
Al conocer la verdad y reconocer su origen divino, llegamos a ser más humanos y, por ende, más felices.
Por eso dice John Senior:
«El fin de la educación es la felicidad».
Pero ¿cuántos de nosotros tenemos una experiencia de educación muy distinta de la que aquí proclama Senior? Y más aún, ¿cuántos de sus hijos podrían decir que educarse les hace felices? ¿No es normalmente todo lo contrario?
Cada vez más padres están reconociendo que hay algo deficiente en nuestro sistema educativo. Tal vez quieren salvar a sus hijos de las muchas malas ideologías, y eso está muy bien. Pero al hacer eso, ¿qué alternativa proponen? No educar no es una opción, porque el ser humano, muy distinto de todos los demás animales, requiere la formación de su intelecto, su voluntad y sus pasiones durante mucho tiempo. De hecho, la educación es un proyecto de toda la vida. Las bases que ponemos en la infancia son factores determinantes, en muchos casos, del tipo de vida que una persona llegará a vivir, y eso es independiente de las habilidades intelectuales o de las circunstancias económicas. La cuestión es si la persona será solamente una pieza en la máquina o si despertará su capacidad de enamorarse de la verdad, del bien y de la belleza.
Una buena educación, que por supuesto tiene a Dios en el centro, no consiste simplemente en evitar lo inmoral o en darles a sus hijos muchos libros de santos, aunque eso también es muy importante.
Otra vez dice John Senior:
«Los antiguos comprendían que la educación es, en esencia, la formación del alma».
El alma anhela conocer la verdad como la conoce Dios: la verdad en su plenitud y no solamente datos aislados. La sabiduría es la huella eterna del Arquitecto divino y, como explica Senior:
«El asombro es el principio de la sabiduría».
Newman, en La idea de la universidad, explica qué tan importante es vivir en una comunidad que cultiva la vida intelectual y los valores cristianos para educar bien. Tenemos que entablar esas conversaciones con el prójimo para poder, como explica el padre Edward Leen, capacitarnos para entrar en la conversación de la tradición con las mentes más brillantes de todos los tiempos.
Y el Papa Benedicto XVI explicó, en varios discursos muy interesantes, que cuando entendemos que la verdadera educación abarca a toda la persona, comprendemos que el culmen de toda educación debe ser la liturgia: la obra más perfecta realizada en este mundo y la que vincula al hombre con su destino eterno.
Luego les puedo recomendar varios libros que profundizan estas ideas. Para comenzar les dejo dos:
La Belleza en la Palabra: Repensar las bases de la educación
por Stratford Caldecott
y
La abolición del hombre
de C. S. Lewis.
Ambos se pueden encontrar en Amazon.
Les dejo también un extracto de otro libro, ¿Qué es la educación verdadera? de Edward Leen (aún no disponible en español), que explica la transformación de paradigma que necesitamos lograr:
La educación debe desarrollar las capacidades de la mente, la imaginación y el cuerpo que permitan adquirir con facilidad y prontitud lo necesario para ejercer una vocación más adelante en la vida. La persona debe recibir una formación en los principios de la vida económica para que pueda desempeñar su papel como ciudadano en la construcción de un orden social justo.
Estos elementos, sin embargo, distan mucho de ser los más importantes.
«Cuando el hombre ha alcanzado la independencia económica, se le presenta ante sí la gran obra a la que es llamado por el Autor de su ser y por los impulsos de su propia alma. Dios le exhorta a alcanzar una vida humana excelente. Él mismo aspira a una vida que sea eminentemente satisfactoria y gratificante. Dios le exhorta a buscar la felicidad incluso en este mundo. Él mismo desea ardientemente alcanzar la felicidad incluso a través de las experiencias que se encuentran en este lado de la tumba».
Esto se logra armonizando su visión de lo que constituye esta excelencia con la visión de Dios sobre este asunto. La tarea principal del educador es utilizar todos los los medios a su alcance para lograr esta armonía.
Un hombre está educado cuando piensa en la vida humana tal como la piensa el Autor de la vida humana.
Está más educado cuando puede apreciar las emanaciones de la belleza del Artista Supremo y las imitaciones de esa belleza que provienen del genio creativo del hombre.
Está aún más educado cuando puede expresar la verdad que ha captado con palabras o mediante una expresión adecuada de esa belleza en materiales plásticos.
La perfección de la educación se alcanza cuando sumamos a la comprensión de la verdad y a la apreciación de lo bello la aplicación de la voluntad para ajustar el comportamiento a los cánones de lo verdadero y lo bello.
Porque ser feliz es simplemente vivir excelentemente, como corresponde a un hombre vivir. Un hombre vive como le corresponde cuando vive según la razón, según ideales adecuados y según una naturaleza emocional y estética sometida a la razón; y, como corresponde a un hombre cristiano, cuando esos ideales están iluminados por la luz de la fe.
A que no sabías que…
Aquí conoceremos más sobre temas litúrgicos.

La conclusión del prefacio.
La mayoría de los Prefacios terminan con sine fine dicentes (“diciendo sin fin”), mientras que seis, incluido el Prefacio galicano para la fiesta de Todos los Santos, concluyen con supplici confessione dicentes (“diciendo con confesión suplicante”). Solo uno, el Prefacio de la Santísima Trinidad, termina con una voce dicentes (“diciendo con una sola voz”); pero como este Prefacio se utiliza durante el Tiempo después de Epifanía y el Tiempo después de Pentecostés, es el que más escucha el fiel promedio de la Misa tradicional.
Resulta curioso que el Prefacio, que fue compuesto para ser cantado y que a veces incluye imágenes de la congregación y de los ángeles cantando juntos, termine con dicentes, es decir, “diciendo” o “hablando”. Es un recordatorio de que el verbo latino dico también puede significar “describir, relatar, cantar, celebrar por escrito”. Este uso se encuentra sobre todo en la poesía, lo cual encaja con el carácter lírico del Prefacio.
De los diversos finales, supplici confessione dicentes, que se traduce de manera bastante literal como “diciendo con confesión suplicante”, es el más difícil de interpretar en traducción. La mayoría de los misales manuales preconciliares lo traducen como “con humilde alabanza”, mientras que algunos Misales nuevos dicen “en humilde alabanza”. “Alabanza” no es incorrecto, pero es incompleto. Para la Iglesia primitiva, confessio significaba tres cosas: alabanza a Dios, acusación de uno mismo y profesión de fe. Hay, por tanto, una nota ligeramente dolorosa en confessio en cuanto implica un recuerdo de nuestra pecaminosidad, y esta nota dolorosa, creo, se ve reforzada por el adjetivo supplex: de sup-plico, doblar las rodillas.
Por otro lado, la nota dolorosa puede no ser la dominante, ya que supplici confessione dicentes se utiliza en ocasiones alegres, como las fiestas de la Santísima Virgen María y de san José, y también aparece en el Prefacio común. La expresión no se encuentra en el Prefacio de difuntos (donde cabría esperarla), pero sí en el Prefacio de Cuaresma y en el Prefacio de la Santa Cruz, que se usa durante el tiempo de Pasión. El contexto litúrgico puede, por tanto, ser el factor decisivo para determinar qué significado de confessio debe ponerse en primer plano. Por ejemplo, en una fiesta de la Santísima Virgen María puede ser más apropiado traducir confessio como “alabanza”, mientras que durante el tiempo de Cuaresma puede ser más adecuado traducirlo como “confesión”.
La conclusión del prefacio.
La mayoría de los Prefacios terminan con sine fine dicentes (“diciendo sin fin”), mientras que seis, incluido el Prefacio galicano para la fiesta de Todos los Santos, concluyen con supplici confessione dicentes (“diciendo con confesión suplicante”). Solo uno, el Prefacio de la Santísima Trinidad, termina con una voce dicentes (“diciendo con una sola voz”); pero como este Prefacio se utiliza durante el Tiempo después de Epifanía y el Tiempo después de Pentecostés, es el que más escucha el fiel promedio de la Misa tradicional.
Resulta curioso que el Prefacio, que fue compuesto para ser cantado y que a veces incluye imágenes de la congregación y de los ángeles cantando juntos, termine con dicentes, es decir, “diciendo” o “hablando”. Es un recordatorio de que el verbo latino dico también puede significar “describir, relatar, cantar, celebrar por escrito”. Este uso se encuentra sobre todo en la poesía, lo cual encaja con el carácter lírico del Prefacio.
De los diversos finales, supplici confessione dicentes, que se traduce de manera bastante literal como “diciendo con confesión suplicante”, es el más difícil de interpretar en traducción. La mayoría de los misales manuales preconciliares lo traducen como “con humilde alabanza”, mientras que algunos Misales nuevos dicen “en humilde alabanza”. “Alabanza” no es incorrecto, pero es incompleto. Para la Iglesia primitiva, confessio significaba tres cosas: alabanza a Dios, acusación de uno mismo y profesión de fe. Hay, por tanto, una nota ligeramente dolorosa en confessio en cuanto implica un recuerdo de nuestra pecaminosidad, y esta nota dolorosa, creo, se ve reforzada por el adjetivo supplex: de sup-plico, doblar las rodillas.
Por otro lado, la nota dolorosa puede no ser la dominante, ya que supplici confessione dicentes se utiliza en ocasiones alegres, como las fiestas de la Santísima Virgen María y de san José, y también aparece en el Prefacio común. La expresión no se encuentra en el Prefacio de difuntos (donde cabría esperarla), pero sí en el Prefacio de Cuaresma y en el Prefacio de la Santa Cruz, que se usa durante el tiempo de Pasión. El contexto litúrgico puede, por tanto, ser el factor decisivo para determinar qué significado de confessio debe ponerse en primer plano. Por ejemplo, en una fiesta de la Santísima Virgen María puede ser más apropiado traducir confessio como “alabanza”, mientras que durante el tiempo de Cuaresma puede ser más adecuado traducirlo como “confesión”.
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Domingo de Pascua

Domingo de Ramos

¿Tienes dudas sobre la tradición o la Iglesia? ¡Envíanos tus preguntas!
Si un esposo es grosero y violento, y busca a su esposa sólo para tener intimidad, ¿es justificable negárselo?
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La vida matrimonial requiere mucho esfuerzo y sacrificio de ambos partes y raras veces hay conflicto en el matrimonio que solo es la culpa de uno. Casi siempre algo algo de culpa por ambos lados. Obviamente la intimidad es parte de una relación más íntegra y el esposo no debe de usar la esposa solo para su gratificación.
Al mismo tiempo, en el matrimonio la esposa se da completamente a sus esposos y no es lícito negarle el débito aparte de unas condiciones muy específicas, como infidelidad o intoxicación. Hay otras circunstancias cuando se puede posponer. Estas cuestiones las explico en el curso de matrimonios que empezamos la semana anterior.
El amor en el matrimonio tiene como su meta ayudar a perfeccionar el otro - no es premio por la perfección que el otro ya ha logrado.
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Al mismo tiempo, en el matrimonio la esposa se da completamente a sus esposos y no es lícito negarle el débito aparte de unas condiciones muy específicas, como infidelidad o intoxicación. Hay otras circunstancias cuando se puede posponer. Estas cuestiones las explico en el curso de matrimonios que empezamos la semana anterior.
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Heridas que sanan - Erik Varden
Todos cargamos heridas que preferimos ocultar. Cicatrices invisibles que pesan como piedras en el alma. Buscamos ayuda en terapias, filosofías y consejos espirituales, pero persiste esa pregunta que nos desgarra por dentro: ¿para qué este dolor?
¿Qué hacer cuando el sufrimiento se vuelve insoportable y las respuestas convencionales ya no bastan? El monje y obispo Erik Varden nos propone un camino. Inspirándose en un antiguo poema cisterciense, este libro nos invita a contemplar las heridas de la pasión de Cristo. Nos muestra cómo, al unir nuestro sufrimiento al de Él, podemos hallar no solo consuelo, sino la fuente viva para sanar nuestras propias heridas.
Con la sabiduría de siglos de tradición monástica y referencias que abarcan desde las Escrituras hasta la cultura contemporánea, Varden nos desafía a ver la vulnerabilidad no como una debilidad, sino como una puerta a la gracia. Nuestras heridas, al sanar, pueden florecer para ser provecho y consuelo para los demás.
Heridas que sanan es una obra indispensable para aquellos que buscan en la fe una respuesta auténtica al dolor de la existencia.
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Cisneros, el cardenal de España - Joseph Perez
En 1497 muere el príncipe don Juan, heredero de los Reyes Católicos, lo que da inicio a un conflicto sucesorio en las coronas de Castilla y Aragón que se extenderá durante más de veinte años. Estamos ante una encrucijada decisiva en la historia de España, en una época de transición: es la hora del cardenal Cisneros. Confesor de la reina Isabel desde 1492, arzobispo de Toledo en 1495, inquisidor general de Castilla y cardenal en 1507, ocupó la regencia del reino en dos ocasiones (1506-1507 y 1516-1517). Sin embargo, la figura de Cisneros abarca facetas que van más allá de su labor política. Su ideal renovador le llevó a reformar la Iglesia, al tiempo que su vertiente humanista se plasmó en la fundación de una de las universidades más importantes de su tiempo, la de Alcalá de Henares, y en la creación de la Biblia Políglota Complutense.
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Literatura
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El rey de Jerusalén - Jesus Alberto Reyes Cornejo
Esta es la historia de Balduino IV de Jerusalén, llamado el Leproso o el Santo (Jerusalén, 1.161 - 1.185), hijo del rey Amalarico que murió a los treinta y tres años de edad, un adalid de la cristiandad, un joven que luchó contra la adversidad dedicándose en cuerpo y alma a su reino. A la muerte de su padre, el niño Balduino fue coronado rey, Guillermo de Tiro tutor del joven monarca se percató de la grave enfermedad del infante. Balduino IV rex Ierusalem amaba la justicia y la paz, estuvo a la altura de los grandes profetas de Israel, luchó contra Saladino con honor y valor, fue muy querido por sus súbditos y admirado por sus enemigos. Su dolorosa vida ha sufrido un injusto olvido. En este libro se recogen sus hazañas y dificultades del más pequeño y más grande rey de la cristiandad.
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Santos que seguro no conocías
San Ángel de Sicilia, Mártir
5 de mayo, martirologio
San Ángel se cuenta entre los primeros Carmelitas que vinieron del Monte Carmelo a Sicilia, donde, según las fuentes tradicionales dignas de fe, murió en Licata a manos de hombres impíos, en la primera mitad del siglo XIII.
La tradición nos dice que fue palestino, de padres hebreos, y que junto a su hermano entró en el Carmelo de Santa Ana en Jerusalén. La misma tradición nos relata que en un viaje a Roma, se encuentra con san Francisco y santo Domingo de Guzmán.
En este encuentro, san Ángel predice, según la tradición, a san Francisco las llagas y éste, a su vez, le anuncia su martirio.
Hacia la mitad del siglo XIII es herido de muerte en Lícata, a causa de la agresión que realizó contra él un hombre importante de la ciudad que fue denunciado públicamente por san Ángel por su falta de ética.
Venerado como mártir, muy pronto se edificó una iglesia sobre el lugar de su martirio, y allí fue colocado su cuerpo. En el Capítulo General de la Orden de 1498 se prescribe que en todos los conventos se haga conmemoración de él todos los días. En 1564 se manda celebrar su fiesta con octava solemne. El 5 de agosto de 1662 sus restos mortales fueron trasladados a la iglesia de los Carmelitas de Licata.
Él y san Alberto de Trápani son considerados los “padres” de la Orden por ser los dos primeros santos que recibieron culto en la Orden, y por esto fueron representados muchas veces en la iconografía medieval al lado de la Virgen María.
En Sicilia existen muchos lugares que tienen a san Ángel como patrono, y el pueblo lo invoca en las necesidades, dirigiéndose a él con mucho afecto y cariño.
Fuente: https://www.carmelitas.es/rincon-carmelita/san-angel-de-sicilia-sacerdote-y-martir

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