Volver a todos los Boletines

El pensamiento de honrar a todos los santos en una fiesta única proviene de Oriente y se remonta al siglo IV, si bien entonces se celebraba la memoria de todos los santos mártires el primer domingo después de Pentecostés, como se hace todavía entre los griegos. En Siria tenía lugar esta conmemoración el viernes después de Pascua, de lo que ha quedado un recuerdo en el misal romano, pues ese día se señala como iglesia estacional la de Santa María ad Martyres.
En Roma, el papa Bonifacio IV transformó en iglesia el Panteón que le había dado el emperador Focas y que había construido Agripa 27 años antes de Jesucristo en honor de Augusto y de todos los dioses. El papa trasladó a él muchas reliquias de mártires (se dice que 28 carros) y lo consagró a la Madre de Dios y a todos los santos mártires el 13 de mayo del año 610.
En recuerdo de este acontecimiento, se celebró la fiesta de todos los mártires el 13 de mayo, durante el tiempo pascual, después de la Resurrección del Salvador. Gregorio IV la trasladó al 1 de noviembre por la dificultad de atender a los muchos peregrinos que acudían a Roma en primavera.
De este modo, la fiesta, extendida después a todos los santos, llegó a ocupar, al final del año litúrgico, un sitio muy a propósito, como para simbolizar la consumación gloriosa del reino de Cristo y su segunda venida.
Desde el Escritorio del Párroco

A que no sabías que…
Aquí conoceremos más sobre temas litúrgicos.

El curioso origen de la fiesta de Todos los Santos
Santos que seguro no conocías
Santos Filólogo y Patrobas, Obispos y Mártires - 5 de noviembre
San Filólogo fue consagrado obispo por el Santo Apóstol Andrés. Sirvió por muchos años como jerarca de Sinope, una gran ciudad portuaria ubicada cerca del Mar Negro (en la actual Turquía). San Filólogo es saludado por San Pablo en su Epístola a los Romanos (16,14-15):
"Saludad a Asíncrito y Flegonta, a Hermes, a Patrobas, a Hermas y a los hermanos que están con ellos. Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, lo mismo que a Olimpas y a todos los santos que están con ellos."
Como obispo capaz de atreverse a cualquier cosa por Jesucristo, San Filólogo fue utilísimo en la extremadamente importante tarea de llevar el Evangelio hacia el Asia Menor.
Tal como algunos otros miembros de Los Setenta, pasó la mayor parte de su vida trabajando sin miedo alguno entre las tribus violentas de esa región pagana - y de esa manera ayudó a sentar las bases de la Iglesia primitiva en esa parte del mundo conocido de aquel entonces.
San Patrobas fue obispo de Nápoles y Puteoli, en la región Mediterránea conocida en la actualidad como Italia.
Sus años de fiel servicio ayudaron a establecer a la Santa Iglesia en esta región, y sus esfuerzos se vieron reconocidos por San Pablo en las Sagradas Escrituras, quien lo saluda en la Epístola a los Romanos (16,14).
En aquellos días remotos, Nápoles fue la gran ciudad capital entre las pequeñas instituciones de cambio y de sistemas de transporte regionales, que en algún momento se incorporaría a Sicilia y posteriormente se transformaría en la moderna nación de Italia.
Debilitados por las guerras constantes y los conflictos tribales acontecidos durante el siglo primero, estas embriónicas ciudades-estado eran lugares muy peligrosos para aquellos que abrazaban el Evangelio de Jesucristo. Sin embargo, Patrobas no dudó en llevar la Buena Nueva del Cristianismo a estos reinos, llegando a ser fuente de inspiración para muchos de los primeros evangelizadores.
Fuente: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com/2017/11/los-santo-apostoles-patrobas-hermas.html

También podría interesarte

Fiesta de todos los Santos
La Tonsura - El curioso origen de la fiesta de Todos los Santos - Santos Filólogo y Patrobas, Obispos y Mártires

Fiesta de Cristo Rey
Cristo Rey y la epopeya Cristera - Cristo Rey del Universo - San Celb, Rey

XXI Domingo después de Pentecostés - 38° Aniversario de la FSSP
La Fundación de la FSSP - El Último Evangelio - ¿Cómo poder acercarme a la misa tradicional desde otras partes de la República? - San Andrés de Creta, Monje

XX Domingo después de Pentecostés
Nuestra Señora del Pilar y la historia de nuestro templo - Europa bajo la amenaza turca - San Colmano, Mártir

XIX Domingo después de Pentecostés
La palabra «kermés» - El milagro de Calanda - El altar es Cristo - San Luis Beltrán, Confesor - Nuevas recomendaciones de lectura

XVIII Domingo después de Pentecostés
Los sacramentales: tesoros de la Iglesia, no objetos mágicos - Las oraciones el pie del altar: parte III - Santa Lioba, Virgen
Contacto del Apostolado de Guadalajara
Enrique Díaz de León Sur 933, Col. Moderna
Donativos
No podríamos realizar nuestra misión sin su ayuda.
Fieles a la Tradición de la Iglesia. "Ad Maiorem Dei Gloriam"
Copyright © 2026 FSSP en México A. C.





