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Quince días después de los bautismos pascuales nos presenta la Iglesia a Cristo bajo la figura atrayente del Pastor de nuestras almas. Luego de recordarnos san Pedro, en la epístola, cuánto ha costado al Salvador traernos a su aprisco, a nosotros, ovejas errantes, nos cuenta el Evangelio la maravillosa parábola en que Jesús se presenta a sí mismo como el Buen Pastor que conoce a cada una de sus ovejas, da su vida por ellas y las defiende del lobo rapaz.
Él es el verdadero Pastor, que realiza la profecía de Ezequiel, en donde se anuncia al Israel de la plenitud de los tiempos un pastor que libertará a su pueblo.
El aprisco de Cristo es la Iglesia. En su seno nos prodiga su vida por medio de los sacramentos; su palabra, por las enseñanzas que ella nos da, y todas las riquezas de su gracia para iluminar nuestro camino y sostener nuestros pasos en nuestra marcha hacia el cielo. Por medio de ella ejerce el papel de único pastor.
Colocado Pedro a la cabeza del rebaño, dio su vida por los que le estaban confiados, y después de él continuarán los sacerdotes manteniendo en la Iglesia la presencia del verdadero Pastor de las almas.
Desde el Escritorio del Párroco
A que no sabías que…
Aquí conoceremos más sobre temas litúrgicos.


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Santos que seguro no conocías
Santa Liduvina de Schiedam
14 de Abril (Martirologio)
Nació en Schiedam, Holanda, en 1380. Un día, a los 15 años, fue a patinar con sus amigos, pero cayó al hielo partiéndose la columna vertebral.
La pobre muchacha empezó desde entonces un horroroso martirio. Continuos vómitos, jaquecas, fiebre intermitente y dolores por todo el cuerpo la martirizaban todo el día. En ninguna posición podía descansar. Los médicos declararon que su enfermedad no tenía remedio.
Liduvina se desesperaba en esa cama inmóvil, se ponía a llorar y a preguntar a Dios por qué le había permitido tan horrible martirio.
Pero un día, su párroco, el Padre Pott, le recordó: "Dios al árbol que más lo quiere más lo poda, para que produzca mayor fruto y a los hijos que más ama más los hace sufrir".
En adelante ya no volvió más a pedir a Dios que le quitara sus sufrimientos, sino que se dedicó a pedir a Nuestro Señor que le diera valor y amor para sufrir como Jesús por la conversión de los pecadores, y la salvación de las almas.
Santa Liduvina llegó a amar de tal manera sus sufrimientos que repetía: "Si bastara rezar una pequeña oración para que se me fueran mis dolores, no la rezaría".
La enfermedad fue invadiendo todo su cuerpo. Recibió de Dios los dones de anunciar el futuro a muchas personas y de curar a numerosos enfermos, orando por ellos. Numerosos testigos afirmaron que durante sus últimos años de vida, no comía ni bebía nada. Su único alimento era la Sagrada Eucaristía.
El 14 de abril de 1433, día de Pascua de Resurrección poco antes de las tres de la tarde, pasó santamente a la eternidad. Pocos días antes contempló en una visión que en el cielo le estaban tejiendo una hermosa corona de premios. En esos días llegaron unos soldados y la insultaron y la maltrataron. Ella ofreció todo a Dios con mucha paciencia y luego oyó una voz que le decía: "con esos sufrimientos ha quedado completa tu corona. Puedes morir en paz".
Es venerada como Patrona de quienes sufren enfermedades crónicas.
Fuente: https://www.aciprensa.com/recurso/4176/biografia-de-santa-liduvina

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