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Sermón de la Última Cena

Domingo de la Santísima Trinidad

Cambios de horarios de Misas Dominicales - El Te Igitur - ¿En qué momento se infunde el alma al cuerpo? - Beato Sancho de Córdoba

Cambios de horarios de Misas Dominicales - El Te Igitur - ¿En qué momento se infunde el alma al cuerpo? - Beato Sancho de Córdoba

El dogma fundamental al que todo se reduce en la religión cristiana es el de la Santísima Trinidad, en cuyo nombre se bautizan los fieles.

La fiesta de la Santísima Trinidad pide se la comprenda y celebre en la prolongación de los misterios de Cristo, como la expresión solemne de nuestra fe en esa vida trinitaria de las Personas divinas, en que nos han introducido el bautismo y la redención de Cristo. 

Aunque introducida en el siglo IX, la fiesta de la Santísima Trinidad no se extendió a la Iglesia universal hasta el siglo XIV. No obstante, el culto de la Santísima Trinidad aflora por doquier en toda la liturgia. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo comenzamos y terminamos la misa y el oficio divino y  se confieren todos los sacramentos. Todos los salmos terminan con el Gloria Patri; los himnos, con una doxología, y las oración con una conclusión en honor de las tres divinas personas. Continuamente, pues, nos hace alabar y adorar la Iglesia al Dios tres veces santo, que tanta misericordia ha tenido de nosotros.

Desde el Escritorio del Párroco

Hemos estado discerniendo y consultando sobre unos cambios que tenemos que hacer por las remodelaciones que harán en San Javier y también porque vamos a tener un sacerdote menos en la parroquia. Pido su comprensión tomando en cuenta que es imposible dar una respuesta que da gusto a todos. La misa de 10:00 am en San Javier últimamente ha sido  la misa con más asistencia. De hecho, quería poner una segunda misa en San Javier porque muchas veces la gente no cabe.


Desafortunadamente, no nos permiten agregar otra misa sin permiso del arzobispado y luego el aviso de estas remodelaciones nos deja con ningún horario bueno los domingos. Más gente escogió el horario de 7:30am entonces el próximo domingo empezaremos con ese cambio. Espero que la gente a quien no les facilite el horario más temprano puedan hacer el sacrificio de acudir a Pilar donde tenemos 5 horarios más.


A partir de julio haremos otros cambios con los horarios de Pilar por la partida de dos sacerdotes y también para tener la misa cantada en un horario menos caluroso. Tiene más sentido, además, hacer que los horarios no se crucen tanto.


San Javier

7:30 am

 

Pilar

9:00 am - Misa Cantada

11:00 am

12:30 pm

6:00 pm

 

Hemos hecho la solicitud tanto para agregar otro horario en San Javier como para usar otro templo.


Una vez que terminen las remodelaciones tendremos que hacer otros ajustes. Les pido paciencia porque no hay mucho que puedo hacer. Las cosas salen de mis manos. Estén atentos a los avisos.

 

Esta situación recalca la importancia de encontrar un lugar propio para nuestra comunidad que sea conveniente para todos. También nos muestra el espíritu de sacrificio que todos necesitamos, sabiendo que en todo el mundo donde está presente la FSSP es muy raro tener dos sedes de misa tan cercanas en vez de tener una sola comunidad unida - aunque implica sacrificio de todos.

 

Para septiembre cuando terminan los trabajos en San Javier y para cuando reinicien las actividades vamos a también presentar algunos otros posibles cambios.


Finalmente agradecemos al Padre Joel Pinto por su servicio a nuestra comunidad. Esta semana va a partir para su nuevo destino. Sin embargo, estamos seguros que lo estaremos viendo con frecuencia cuando viene de visita para ver a su familia. Que Dios lo bendiga en su nuevo destino.

Hemos estado discerniendo y consultando sobre unos cambios que tenemos que hacer por las remodelaciones que harán en San Javier y también porque vamos a tener un sacerdote menos en la parroquia. Pido su comprensión tomando en cuenta que es imposible dar una respuesta que da gusto a todos. La misa de 10:00 am en San Javier últimamente ha sido  la misa con más asistencia. De hecho, quería poner una segunda misa en San Javier porque muchas veces la gente no cabe.


Desafortunadamente, no nos permiten agregar otra misa sin permiso del arzobispado y luego el aviso de estas remodelaciones nos deja con ningún horario bueno los domingos. Más gente escogió el horario de 7:30am entonces el próximo domingo empezaremos con ese cambio. Espero que la gente a quien no les facilite el horario más temprano puedan hacer el sacrificio de acudir a Pilar donde tenemos 5 horarios más.


A partir de julio haremos otros cambios con los horarios de Pilar por la partida de dos sacerdotes y también para tener la misa cantada en un horario menos caluroso. Tiene más sentido, además, hacer que los horarios no se crucen tanto.


San Javier

7:30 am

 

Pilar

9:00 am - Misa Cantada

11:00 am

12:30 pm

6:00 pm

 

Hemos hecho la solicitud tanto para agregar otro horario en San Javier como para usar otro templo.


Una vez que terminen las remodelaciones tendremos que hacer otros ajustes. Les pido paciencia porque no hay mucho que puedo hacer. Las cosas salen de mis manos. Estén atentos a los avisos.

 

Esta situación recalca la importancia de encontrar un lugar propio para nuestra comunidad que sea conveniente para todos. También nos muestra el espíritu de sacrificio que todos necesitamos, sabiendo que en todo el mundo donde está presente la FSSP es muy raro tener dos sedes de misa tan cercanas en vez de tener una sola comunidad unida - aunque implica sacrificio de todos.

 

Para septiembre cuando terminan los trabajos en San Javier y para cuando reinicien las actividades vamos a también presentar algunos otros posibles cambios.


Finalmente agradecemos al Padre Joel Pinto por su servicio a nuestra comunidad. Esta semana va a partir para su nuevo destino. Sin embargo, estamos seguros que lo estaremos viendo con frecuencia cuando viene de visita para ver a su familia. Que Dios lo bendiga en su nuevo destino.

A que no sabías que…

Aquí conoceremos más sobre temas litúrgicos.

El latin del Misal dice:

Te ígitur, clementíssime Pater, per Jesum Christum, Filium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus uti accepta hábeas, et benedícas hæc dona, hæc múnera, hæc sancta sacrificia illibáta; in primis quæ tibi offérimus pro Ecclesia tua sancta cathólica; quam pacificáre, custodíre, adunáre, et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N., et Antístite nostro N., et ómnibus orthodoxis, atque cathólicae et apostólicae fídei cultóribus.

Lo cual traduzco así:

Por tanto, suplicantes, te rogamos y pedimos, clementísimo Padre, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que tengas por aceptados —y bendigas— estos dones, estas ofrendas, estos santos e inmaculados sacrificios, que ante todo te ofrecemos por tu santa Iglesia católica; para que te dignes concederle paz, guardarla, unirla y gobernarla en toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo N., nuestro Papa, y N., nuestro obispo, y con todos los ortodoxos y cultivadores de la fe católica y apostólica.

Sospechosa superfluidad

A diferencia de las Oraciones (la Colecta, la Secreta y la Poscomunión), famosas por su precisa concisión, el Canon Romano abunda en lo que una mente menos penetrante podría sentirse tentada a llamar “repeticiones inútiles”. ¿Por qué el sacerdote dice que rogamos y pedimos en vez de simplemente rogamos? ¿Por qué se molesta en pedir que los dones sean aceptados antes de ser bendecidos? ¿Por qué llama a los dones con tres nombres (estos dones, estas ofrendas, estos sacrificios) cuando una sola palabra bastaría? ¿Y por qué pide a Dios que conceda paz, preserve, una y gobierne a la Iglesia, en lugar de algo más simple como “velar por ella”? En otras palabras, ¿cómo podemos asentir al Catecismo del Concilio de Trento cuando afirma que no hay nada “inútil o superfluo” en la Misa latina, si el Canon parece estar lleno de superfluidades verbales o de lo que la Dra. Christine Mohrmann llamó “verbosidad monumental”?

El Concilio de Trento

La respuesta breve, creo, es que la ornamentación no es superfluidad porque el ornamento no es ornamental. En latín, ornamentum se refiere tanto a equipo o mobiliario como a decoración. En el teatro se refiere al vestuario de un personaje; en arquitectura, al “enriquecimiento de un edificio para clarificar su uso o propósito”; y en retórica, al adorno o estilo del discurso. El De Oratore de Cicerón explica cuatro rasgos de los ornamenta de un discurso:

  • que hablemos correctamente y en un latín puro;

  • luego, clara y distintamente;

  • después, elegantemente (ornate);

  • y finalmente, de manera adecuada a la dignidad del tema y decorosamente.

El tercer y cuarto rasgo están relacionados en cuanto que, cuanto mayor es la dignidad del tema, más apropiado resulta un lenguaje elegante y ornamentado. No hace falta hablar como Shakespeare cuando se le dice a un hijo que saque la basura, pero es otra cosa cuando se trata de pedir a Dios que convierta pan y vino en el Cuerpo y la Sangre de su Hijo crucificado y resucitado. En el caso del Canon, existía un doble objetivo: 1) reflejar mediante las palabras el asombro y el misterio de la Acción, y 2) apropiarse del tipo de lenguaje usado en el antiguo culto pagano para que el cristianismo reemplazara al paganismo y asumiera su lugar como el verdadero cultus publicus de Roma y del Imperio. Ambos objetivos se cumplieron, produciendo “una notable combinación de Romanitas y Christianitas”.

Las palabras “extra” del Canon, por tanto, no son redundantes ni superfluas, sino la respuesta adecuada a una necesidad retórica: la obligación de igualar la dignidad del lenguaje con la dignidad del tema. Así es como el ornamento deja de ser ornamental; no es una opción dispensable, sino un signo vital por el cual se manifiesta la importancia de la realidad significada.

Y las palabras de estas frases ornamentadas del Canon han sido cuidadosamente ordenadas. En la secuencia haec dona, haec munera, haec sacrificia (“estos dones, estas ofrendas, estos sacrificios”), el orden es ascendente. Dona puede referirse a cualquier regalo grande o pequeño; munera designa dones más formales o tributos, la palabra que la Secreta usa con mayor frecuencia para las oblaciones (pan y vino); y sacrificia se refiere a un don total ofrecido a Dios que transforma el don mismo. Tal es el recorrido del pan y del vino, que: 1) son entregados al sacerdote antes de la Misa o durante la procesión del Ofertorio, 2) son ofrecidos a Dios por él, y 3) finalmente son transformados en el Cordero inmolado.

De manera semejante, la petición por la Iglesia —que reciba paz, sea preservada, unida y gobernada— sigue también un orden ascendente. Imaginemos una Iglesia en guerra con enemigos externos e internos. El primer paso para remediarlo es detener la guerra mediante la paz. Pero como las cosas pueden deteriorarse y desintegrarse incluso en tiempos de paz, el siguiente paso es preservarlas. Tener miembros preservados ya es algo bueno (como especímenes en formol), pero mejor aún es que estén unidos en un solo cuerpo viviente. Y aun así, este cuerpo unificado no llegará a buen término si no es gobernado y guiado por Dios.

Sintaxis

Como suele bromear un amigo clasicista, el orden de las palabras en latín no importa… hasta que importa. En este caso, colocar Te como primera palabra le da prominencia. Y esa palabra señala, por supuesto, a nuestro clementísimo Dios Padre, a quien se ofrece toda Misa, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo. La primera palabra del Te igitur subraya así el enfoque teocéntrico del Canon y de la Misa. Y este enfoque se refuerza con el gesto concomitante del sacerdote, que eleva los ojos al Cielo imitando a Nuestro Señor cuando levantó la mirada antes de dar gracias a su Padre (Jn 11, 41).

Dicción

Finalmente, cuatro breves observaciones sobre la elección de palabras.

Primero, igitur es una conjunción pospositiva (es decir, nunca puede ser la primera palabra de una oración) que, como ergo y otras palabras latinas, significa “por tanto”. Se diferencia en que también puede tener el sentido de retomar un pensamiento interrumpido, como la expresión “como iba diciendo”. Vista así, el Canon no es sino la continuación del diálogo iniciado después de la Secreta e interrumpido por el Sanctus. Parafraseando:

“Demos gracias al Señor nuestro Dios.”
“Es digno y justo.”
“Sí, es digno y justo dar gracias… y unirnos a los ángeles en su canto.”
[Canto] “Santo, Santo, Santo…”
“Y así, como iba diciendo, te suplicamos, clementísimo Padre…”

Segundo, el adjetivo illibatus es una elección notable para modificar sacrificium. Generalmente se traduce como “inmaculado” o “sin mancha”, lo cual es comprensible porque en la era precristiana illibatus se asociaba a palabras como virginitas, y en la cristiana a términos como victimae y fides. Sin embargo, illibatus significa literalmente “no disminuido”. Es el participio pasado de in-libo: in aquí significa “no”, mientras que libo significa tomar una pequeña parte de algo. Pero libo también significa “derramar en honor de una deidad”: es decir, hacer una libación. ¿Podría implicar esta elección de palabra que los sacrificios mencionados, que actualmente consisten en pan y vino sacralizados pero aún no transubstanciados, todavía no han sido “derramados para Dios” porque aún no son su Preciosísima Sangre? Tengo la impresión de que la intención del autor era, como piensan la mayoría de los traductores, transmitir el sentido de “inmaculado”, pero también sospecho que eligió deliberadamente una palabra rica en connotaciones sacrificiales.

Tercero, la palabra bíblica para obispo es episcopus, pero el Canon se refiere al ordinario local como antistes, término que originalmente designaba a un sumo sacerdote de la antigua religión cívica romana. Quizá esta reutilización del latín sea otra manera de apropiarse del lenguaje solemne de la corte imperial y ponerlo al servicio de la corte celestial.

Cuarto, el Canon llama a los adoradores cristianos cultores, mientras que otras partes de la Misa usan términos como fideles (“fieles”) o miembros de la casa de Dios (familia). Cultor también era un término usado para adoradores paganos, pero sus orígenes son agrícolas. El verbo del que deriva, colo / colere, significa cuidar o cultivar; un cultor es, por tanto, un cultivador, “alguien que dedica cuidado y trabajo a una cosa”.

Teniendo presente esta etimología, podemos pensar en todos los creyentes ortodoxos como cultivadores de la fe católica y apostólica. Sólo los creyentes ortodoxos pueden ser cultivadores; los herejes no cultivan, sino que destruyen sembrando cizaña en el campo: de ellos dice Nuestro Señor: “Un enemigo hizo esto” (Mt 13, 24-30).

Y este sustantivo nos recuerda que los creyentes ortodoxos no conservan la Fe como si fuera una mariposa atrapada en ámbar, sino como un jardín que necesita atención constante: protegerlo de las plagas, nutrirlo con amor y podar sus deformaciones (como desvíos doctrinales o litúrgicos o innovaciones invasoras). Que Dios bendiga a sus jardineros de la fe católica y apostólica.

El latin del Misal dice:

Te ígitur, clementíssime Pater, per Jesum Christum, Filium tuum, Dóminum nostrum, súpplices rogámus ac pétimus uti accepta hábeas, et benedícas hæc dona, hæc múnera, hæc sancta sacrificia illibáta; in primis quæ tibi offérimus pro Ecclesia tua sancta cathólica; quam pacificáre, custodíre, adunáre, et régere dignéris toto orbe terrárum: una cum fámulo tuo Papa nostro N., et Antístite nostro N., et ómnibus orthodoxis, atque cathólicae et apostólicae fídei cultóribus.

Lo cual traduzco así:

Por tanto, suplicantes, te rogamos y pedimos, clementísimo Padre, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que tengas por aceptados —y bendigas— estos dones, estas ofrendas, estos santos e inmaculados sacrificios, que ante todo te ofrecemos por tu santa Iglesia católica; para que te dignes concederle paz, guardarla, unirla y gobernarla en toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo N., nuestro Papa, y N., nuestro obispo, y con todos los ortodoxos y cultivadores de la fe católica y apostólica.

Sospechosa superfluidad

A diferencia de las Oraciones (la Colecta, la Secreta y la Poscomunión), famosas por su precisa concisión, el Canon Romano abunda en lo que una mente menos penetrante podría sentirse tentada a llamar “repeticiones inútiles”. ¿Por qué el sacerdote dice que rogamos y pedimos en vez de simplemente rogamos? ¿Por qué se molesta en pedir que los dones sean aceptados antes de ser bendecidos? ¿Por qué llama a los dones con tres nombres (estos dones, estas ofrendas, estos sacrificios) cuando una sola palabra bastaría? ¿Y por qué pide a Dios que conceda paz, preserve, una y gobierne a la Iglesia, en lugar de algo más simple como “velar por ella”? En otras palabras, ¿cómo podemos asentir al Catecismo del Concilio de Trento cuando afirma que no hay nada “inútil o superfluo” en la Misa latina, si el Canon parece estar lleno de superfluidades verbales o de lo que la Dra. Christine Mohrmann llamó “verbosidad monumental”?

El Concilio de Trento

La respuesta breve, creo, es que la ornamentación no es superfluidad porque el ornamento no es ornamental. En latín, ornamentum se refiere tanto a equipo o mobiliario como a decoración. En el teatro se refiere al vestuario de un personaje; en arquitectura, al “enriquecimiento de un edificio para clarificar su uso o propósito”; y en retórica, al adorno o estilo del discurso. El De Oratore de Cicerón explica cuatro rasgos de los ornamenta de un discurso:

  • que hablemos correctamente y en un latín puro;

  • luego, clara y distintamente;

  • después, elegantemente (ornate);

  • y finalmente, de manera adecuada a la dignidad del tema y decorosamente.

El tercer y cuarto rasgo están relacionados en cuanto que, cuanto mayor es la dignidad del tema, más apropiado resulta un lenguaje elegante y ornamentado. No hace falta hablar como Shakespeare cuando se le dice a un hijo que saque la basura, pero es otra cosa cuando se trata de pedir a Dios que convierta pan y vino en el Cuerpo y la Sangre de su Hijo crucificado y resucitado. En el caso del Canon, existía un doble objetivo: 1) reflejar mediante las palabras el asombro y el misterio de la Acción, y 2) apropiarse del tipo de lenguaje usado en el antiguo culto pagano para que el cristianismo reemplazara al paganismo y asumiera su lugar como el verdadero cultus publicus de Roma y del Imperio. Ambos objetivos se cumplieron, produciendo “una notable combinación de Romanitas y Christianitas”.

Las palabras “extra” del Canon, por tanto, no son redundantes ni superfluas, sino la respuesta adecuada a una necesidad retórica: la obligación de igualar la dignidad del lenguaje con la dignidad del tema. Así es como el ornamento deja de ser ornamental; no es una opción dispensable, sino un signo vital por el cual se manifiesta la importancia de la realidad significada.

Y las palabras de estas frases ornamentadas del Canon han sido cuidadosamente ordenadas. En la secuencia haec dona, haec munera, haec sacrificia (“estos dones, estas ofrendas, estos sacrificios”), el orden es ascendente. Dona puede referirse a cualquier regalo grande o pequeño; munera designa dones más formales o tributos, la palabra que la Secreta usa con mayor frecuencia para las oblaciones (pan y vino); y sacrificia se refiere a un don total ofrecido a Dios que transforma el don mismo. Tal es el recorrido del pan y del vino, que: 1) son entregados al sacerdote antes de la Misa o durante la procesión del Ofertorio, 2) son ofrecidos a Dios por él, y 3) finalmente son transformados en el Cordero inmolado.

De manera semejante, la petición por la Iglesia —que reciba paz, sea preservada, unida y gobernada— sigue también un orden ascendente. Imaginemos una Iglesia en guerra con enemigos externos e internos. El primer paso para remediarlo es detener la guerra mediante la paz. Pero como las cosas pueden deteriorarse y desintegrarse incluso en tiempos de paz, el siguiente paso es preservarlas. Tener miembros preservados ya es algo bueno (como especímenes en formol), pero mejor aún es que estén unidos en un solo cuerpo viviente. Y aun así, este cuerpo unificado no llegará a buen término si no es gobernado y guiado por Dios.

Sintaxis

Como suele bromear un amigo clasicista, el orden de las palabras en latín no importa… hasta que importa. En este caso, colocar Te como primera palabra le da prominencia. Y esa palabra señala, por supuesto, a nuestro clementísimo Dios Padre, a quien se ofrece toda Misa, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo. La primera palabra del Te igitur subraya así el enfoque teocéntrico del Canon y de la Misa. Y este enfoque se refuerza con el gesto concomitante del sacerdote, que eleva los ojos al Cielo imitando a Nuestro Señor cuando levantó la mirada antes de dar gracias a su Padre (Jn 11, 41).

Dicción

Finalmente, cuatro breves observaciones sobre la elección de palabras.

Primero, igitur es una conjunción pospositiva (es decir, nunca puede ser la primera palabra de una oración) que, como ergo y otras palabras latinas, significa “por tanto”. Se diferencia en que también puede tener el sentido de retomar un pensamiento interrumpido, como la expresión “como iba diciendo”. Vista así, el Canon no es sino la continuación del diálogo iniciado después de la Secreta e interrumpido por el Sanctus. Parafraseando:

“Demos gracias al Señor nuestro Dios.”
“Es digno y justo.”
“Sí, es digno y justo dar gracias… y unirnos a los ángeles en su canto.”
[Canto] “Santo, Santo, Santo…”
“Y así, como iba diciendo, te suplicamos, clementísimo Padre…”

Segundo, el adjetivo illibatus es una elección notable para modificar sacrificium. Generalmente se traduce como “inmaculado” o “sin mancha”, lo cual es comprensible porque en la era precristiana illibatus se asociaba a palabras como virginitas, y en la cristiana a términos como victimae y fides. Sin embargo, illibatus significa literalmente “no disminuido”. Es el participio pasado de in-libo: in aquí significa “no”, mientras que libo significa tomar una pequeña parte de algo. Pero libo también significa “derramar en honor de una deidad”: es decir, hacer una libación. ¿Podría implicar esta elección de palabra que los sacrificios mencionados, que actualmente consisten en pan y vino sacralizados pero aún no transubstanciados, todavía no han sido “derramados para Dios” porque aún no son su Preciosísima Sangre? Tengo la impresión de que la intención del autor era, como piensan la mayoría de los traductores, transmitir el sentido de “inmaculado”, pero también sospecho que eligió deliberadamente una palabra rica en connotaciones sacrificiales.

Tercero, la palabra bíblica para obispo es episcopus, pero el Canon se refiere al ordinario local como antistes, término que originalmente designaba a un sumo sacerdote de la antigua religión cívica romana. Quizá esta reutilización del latín sea otra manera de apropiarse del lenguaje solemne de la corte imperial y ponerlo al servicio de la corte celestial.

Cuarto, el Canon llama a los adoradores cristianos cultores, mientras que otras partes de la Misa usan términos como fideles (“fieles”) o miembros de la casa de Dios (familia). Cultor también era un término usado para adoradores paganos, pero sus orígenes son agrícolas. El verbo del que deriva, colo / colere, significa cuidar o cultivar; un cultor es, por tanto, un cultivador, “alguien que dedica cuidado y trabajo a una cosa”.

Teniendo presente esta etimología, podemos pensar en todos los creyentes ortodoxos como cultivadores de la fe católica y apostólica. Sólo los creyentes ortodoxos pueden ser cultivadores; los herejes no cultivan, sino que destruyen sembrando cizaña en el campo: de ellos dice Nuestro Señor: “Un enemigo hizo esto” (Mt 13, 24-30).

Y este sustantivo nos recuerda que los creyentes ortodoxos no conservan la Fe como si fuera una mariposa atrapada en ámbar, sino como un jardín que necesita atención constante: protegerlo de las plagas, nutrirlo con amor y podar sus deformaciones (como desvíos doctrinales o litúrgicos o innovaciones invasoras). Que Dios bendiga a sus jardineros de la fe católica y apostólica.

¿Tienes dudas sobre la tradición o la Iglesia? ¡Envíanos tus preguntas!

quierosaber@fssp.mx

¿En qué momento se infunde el alma al cuerpo?

¿En qué momento se infunde el alma al cuerpo?

¿En qué momento se infunde el alma al cuerpo?

No hay una definición dogmática sobre este punto. En un tiempo muchos pensaban que era en el momento de animación, es cuando la madre empieza a sentir el movimiento del bebé. Con el avance de la ciencia ahora parece muy probable que hay un alma aun antes de ese momento porque vemos como tiene su ADN distinto.  El documento de la Congregación de la Doctrina de la FE Donum Vitae dice: 

“Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo.Aunque la presencia de un alma espiritual no puede ser constatada por la observación experimental, las conclusiones mismas de la ciencia sobre el embrión humano proporcionan una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana.”

También dice el catecismo: 

“La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción” (CEC 2270). 

Y la encíclica de Juan Pablo II Evangelium Vitae dice

“Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona.” 

No hay una definición dogmática sobre este punto. En un tiempo muchos pensaban que era en el momento de animación, es cuando la madre empieza a sentir el movimiento del bebé. Con el avance de la ciencia ahora parece muy probable que hay un alma aun antes de ese momento porque vemos como tiene su ADN distinto.  El documento de la Congregación de la Doctrina de la FE Donum Vitae dice: 

“Desde el momento en que el óvulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es la del padre ni la de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo.Aunque la presencia de un alma espiritual no puede ser constatada por la observación experimental, las conclusiones mismas de la ciencia sobre el embrión humano proporcionan una indicación preciosa para discernir racionalmente una presencia personal desde este primer surgir de la vida humana.”

También dice el catecismo: 

“La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción” (CEC 2270). 

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Recomendaciones de lectura mensual

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Formación Espiritual

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Heridas que sanan - Erik Varden 

Todos cargamos heridas que preferimos ocultar. Cicatrices invisibles que pesan como piedras en el alma. Buscamos ayuda en terapias, filosofías y consejos espirituales, pero persiste esa pregunta que nos desgarra por dentro: ¿para qué este dolor?

¿Qué hacer cuando el sufrimiento se vuelve insoportable y las respuestas convencionales ya no bastan? El monje y obispo Erik Varden nos propone un camino. Inspirándose en un antiguo poema cisterciense, este libro nos invita a contemplar las heridas de la pasión de Cristo. Nos muestra cómo, al unir nuestro sufrimiento al de Él, podemos hallar no solo consuelo, sino la fuente viva para sanar nuestras propias heridas.

Con la sabiduría de siglos de tradición monástica y referencias que abarcan desde las Escrituras hasta la cultura contemporánea, Varden nos desafía a ver la vulnerabilidad no como una debilidad, sino como una puerta a la gracia. Nuestras heridas, al sanar, pueden florecer para ser provecho y consuelo para los demás.

Heridas que sanan es una obra indispensable para aquellos que buscan en la fe una respuesta auténtica al dolor de la existencia.

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Formación Intelectual

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Cisneros, el cardenal de España - Joseph Perez

En 1497 muere el príncipe don Juan, heredero de los Reyes Católicos, lo que da inicio a un conflicto sucesorio en las coronas de Castilla y Aragón que se extenderá durante más de veinte años. Estamos ante una encrucijada decisiva en la historia de España, en una época de transición: es la hora del cardenal Cisneros. Confesor de la reina Isabel desde 1492, arzobispo de Toledo en 1495, inquisidor general de Castilla y cardenal en 1507, ocupó la regencia del reino en dos ocasiones (1506-1507 y 1516-1517). Sin embargo, la figura de Cisneros abarca facetas que van más allá de su labor política. Su ideal renovador le llevó a reformar la Iglesia, al tiempo que su vertiente humanista se plasmó en la fundación de una de las universidades más importantes de su tiempo, la de Alcalá de Henares, y en la creación de la Biblia Políglota Complutense.

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Literatura

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El rey de Jerusalén - Jesus Alberto Reyes Cornejo 

Esta es la historia de Balduino IV de Jerusalén, llamado el Leproso o el Santo (Jerusalén, 1.161 - 1.185), hijo del rey Amalarico que murió a los treinta y tres años de edad, un adalid de la cristiandad, un joven que luchó contra la adversidad dedicándose en cuerpo y alma a su reino. A la muerte de su padre, el niño Balduino fue coronado rey, Guillermo de Tiro tutor del joven monarca se percató de la grave enfermedad del infante. Balduino IV rex Ierusalem amaba la justicia y la paz, estuvo a la altura de los grandes profetas de Israel, luchó contra Saladino con honor y valor, fue muy querido por sus súbditos y admirado por sus enemigos. Su dolorosa vida ha sufrido un injusto olvido. En este libro se recogen sus hazañas y dificultades del más pequeño y más grande rey de la cristiandad.

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Santos que seguro no conocías

Beato Sancho de Córdoba, Mártir - 5 de junio

Sancho era noble, católico, francés de nación, natural de Albi, fue traído cautivo a Córdova. Fue hecho prisionero el año 845 durante la guerra que Abderramán II tuvo con Carlos el Calvo rey de Francia.  Poco después alcanzó la libertad, y fue admitido en el palacio como paje del Emir.  Fue adiestrado, como otros muchos mancebos que servían en la casa real, en los ejercicios de la disciplina militar, allí conoció a Joseph hermano menor de San Eulogio y posteriormente al santo, de quien fue discípulo.

No consta que estos cristianos, ni algún otro de los que servían a los moros durante la dominación fuesen forzados a que ayudasen al Emir en sus guerras contra los cristianos, ni en alguna que les hiciese reos de infidelidad a Dios ni a su ley.  De hecho, desde los comienzos de la dominación, los musulmanes habían demostrado hacia la "gente del libro" (judíos y cristianos), quienes pudieron permanecer fieles a su fe mientras pagaran el tributo.

Esa era la situación hasta que un presbítero cordobés de San Acisclo, de nombre Perfecto, bajo la acusación de haber blasfemado contra Mahoma, fue arrastrado al tribunal, condenado y degollado,

Hay revuelo en la ciudad y protesta e indignación en el campo. Ha nacido un sentimiento por mucho tiempo tapado; muchos, llenos de ánimo, se lanzan en público a maldecir al Profeta y se muestran deseosos de morir por la justicia y la verdad, el monje Isaac fue el primero de ellos.

El día 5 de junio del año 851, por el mismo motivo morirá el joven Sancho, quien fue acusado de alta traición ante el cadi. La ejecución tuvo lugar en la explanada al otro lado del Guadalquivir, conocida como Campo de la Verdad; Su cuerpo fue atravesado por una estaca y luego con el cadáver ensartado en ella, fue clavada en un sitio concurrido para exhibir al ajusticiado durante varios días, pasados los cuales el cadáver de Sancho fue por fin incinerado y las cenizas se dispersaron en el río Guadalquivir.

Fuente: https://es.catholic.net/op/articulos/55740/sancho-de-crdoba-beato.html#modal

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